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Muchos profesionales no tienen claro cómo diagnosticar la dislexia en adultos dado que en español no existe ninguna prueba específica para ello. Por este motivo, lo más recomendable para evaluar la dislexia en adultos es aplicar los Criterios diagnósticos del DSM-V para dislexia (sobre todo atendiendo a los criterios A – B – D) y tener en cuenta algunas evidencias aportadas por la investigación científica (insuficientes por el momento).

 

Procedimiento para evaluar la dislexia en adultos:

1º Recabar toda la información posible sobre las dificultades de aprendizaje en edad escolar ayudándose de la Escala de detección de dislexia en adultos (utilizar esta escala para guiar la entrevista inicial y recabar información).

 

Evaluar el desarrollo lecto-escritor y metafonológico (tener en cuenta la práctica lectora y la intervención recibida).

Evaluar el rendimiento lector

Aunque no existen test para adultos, podemos utilizar el PROLEC-SE-R (baremos hasta los 18 años), prestando especial atención a la velocidad lectora y a la comprensión lectora.

Evaluar el dominio ortográfico

Dado que los errores ortográficos son uno de los síntomas más característicos de la dislexia en adultos (junto a la baja velocidad lectora, las dificultades de comprensión lectora y la lentitud en el reconocimiento, análisis y manipulación de la información fonológica), resulta necesario comprender la capacidad del sujeto para escribir con corrección ortográfica.
Para ello podemos realizar tareas de dictado y de decisión ortográfica, así como, conocer el dominio de las normas ortográficas (escala propia pendiente de publicación).

Evaluar las habilidades metafonológicas

Supone uno de los aspectos más estudiados a la hora de establecer test de evaluación de la dislexia, ya que el déficit fonológico se estima como una de las principales causas subyacentes de la dislexia. En adultos, las tareas más estudiadas son los spoonerismos, aunque, al igual que en escolares, también podemos observar bajo rendimiento en otras tareas de manipulación de sonidos lingüísticos (omisión y sustitución silábica y fonémica), en deletreo, en acceso al léxico y en tareas de fluidez verbal (escala propia pendiente de publicación).

 

Descartar que otras causas originen las dificultades a nivel lector

Capacidad intelectual global

Partiendo de que el CI debe establecerse en parámetros de normalidad, utilizando por ejemplo el test WAIS-IV, la dislexia se asocia a: bajo rendimiento en memoria de trabajo (MT) e índice de comprensión verbal (CV) inferior al índice en razonamiento perceptivo (RP).

Funcionalidad y procesamiento visual y auditivo

Descartar, sobre todo durante la etapa escolar, presencia de algún déficit auditivo o visual no corregido (otitis recurrentes, hipoacusia, déficits de agudeza visual sin corrección durante un tiempo prolongado…).

Evaluar la funcionalidad visual actual en relación a la lectura con el test King-Devick o Prueba k-D de movimientos sacádicos (baremos hasta 14 años).

Valorar la discriminación y la memoria fonológica con tareas de pares mínimos, de discriminación de logotomas y de memoria secuencial auditiva. Tales pruebas solo aparecen en test para población infantil como el test EDAF (escala propia pendiente de publicación).

Atención, percepción y memoria

Podemos utilizar diferentes pruebas como el test de atención D2 (adolescentes y adultos), el test de aptitudes perceptivas y atencionales Formas Idénticas-R (hasta 50 años) y la Escala de Memoria de Wechsler; WMS-IV (de 18 a 89 años).

Competencia lingüística oral

Aunque la observación directa durante la interacción con el sujeto puede aportar información muy relevante, si observamos algún indicador, podemos aplicar pruebas estandarizadas como el Test de vocabulario en imágenes: Peabody (hasta 90 años) y el Test de Aptitud Verbal: BAIRES (a partir de 16 años).

Personalidad

Descartar que las dificultades deriven de una profunda inseguridad, de falta de confianza en su potencial, de un autoconcepto erróneo y un nivel bajo de autoestima y que, en parte, sean producto de un efecto Pigmalión negativo o efecto Golem. Para ello, además de la información obtenida a través de la entrevista inicial y de la interacción con el sujeto, podemos utilizar herramientas como el Cuestionario Clínico de Personalidad para Adolescentes y Adultos: TAMADUL (a partir de 15 años) o el Test de Estrategias Cognitivo-emocionales: MOLDES (a partir de 14 años).

Hasta la fecha, diferentes investigaciones han tratado de generar herramientas de detección y evaluación de dislexia en adultos, aunque, dada la gran cantidad de factores internos y externos que influyen en la evolución de cada individuo, resulta muy complicado establecer parámetros específicos para identificar este trastorno cuya aparición y mayor incidencia se produce durante la etapa educativa.

Para profundizar en el tema te recomiendo echar un vistazo a esta presentación de Almudena Giménez y a este artículo del test York Adult Assessment Battery-Revised (YAA-R).