Carteles ortográficos

Dominar la ortografía cuando hay una alteración en la memoria ortográfica (dislexia, disortografía) requiere mucha práctica consciente. Pero también implica entender la ortografía al detalle: saber en qué podemos dudar y en qué no. ¿Por qué unas normas son únicas y otras no? ¿Qué letras son las conflictivas?…
Para ello, la mejor herramienta es enseñar el código alfabético de manera organizada y con sentido desde que enseñamos a leer:
- Primero, las letras que no conllevan ambigüedades ni cambios.
- Después, las que siempre cambian bajo una misma norma: normas fijas.
- Y, por último, las arbitrarias.
Solo así los niños van integrando patrones que les ayudan a tener sensación de dominio y seguridad, evitando las dudas constantes al escribir y la percepción de que hay más azar que certezas.
Sin embargo, cuando nos han enseñado sin tener todo esto en cuenta, la única opción que queda es “reorganizar lo aprendido”. Para ello resulta imprescindible poner conciencia y practicar con foco, hasta que logramos aplicar las normas de manera automática, sin esfuerzo cognitivo ni control atencional.
Para esto sirve la estrategia de los carteles ortográficos.
¿Cómo se utilizan?
Cada escolar pega los retos ortográficos que va superando.
Damos un reto por superado cuando es capaz de explicar la norma sin dudar y la aplica en tareas específicas sin cometer errores.
Sin embargo, cuando vuelve a cometer un error de esa norma en cualquier tarea de escritura, pierde la tarjeta de reto, que se despega del cartel, hasta que vuelve a escribir una palabra correcta aplicando la norma y lo recupera.
De este modo, ponemos conciencia en cada norma para detectar cuándo aparece. Este es el motivo por el que los carteles ortográficos funcionan: cumplen una serie de objetivos imprescindibles para reducir los errores de escritura:
- Mantienen las normas visibles y presentes.
- Aumentan la conciencia ortográfica.
- Transforman la norma en un reto personal.
- Reducen el olvido.
- Permiten repasar a lo largo del tiempo.
- Dejan claros los objetivos: qué sé y qué falta.
Porque, cuando hemos aprendido a escribir sin seguridad, es muy normal cometer errores que ya se han trabajado. No es cuestión de “fijarse más”: los recursos cognitivos son limitados. Por eso debemos dirigir el foco hacia aquello que queremos afianzar, hasta que logren automatizarlo.
Nivel 1 - Conciencia Fonológica (PDF)
Nivel 6 - Ortografía Arbitraria. Reducir las Faltas de Ortografía (PDF)
Conciencia léxica (interactivo)
Método Diverlexia - Manual (PDF)
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