Para aprender a leer y a escribir no solo tenemos que conocer el código alfabético o sistema de correspondencias entre sonidos y letras, además, es necesario saber cómo podemos combinar esos elementos.

Al modo en que combinamos esos elementos le llamamos estructuras silábicas y en español estas estructuras son cerradas, es decir, existe un número muy limitado de posibilidades. Además, dentro de esas posibilidades hay algunas que predominan notablemente, aquellas que debemos reforzar de manera explícita cuando enseñamos a leer.

Para explicar las distintas estructuras silábicas primero debemos tener claro que existen dos tipos de correspondencias o letras, las vocales (V) y las consonantes (C)

La clave está en saber dónde va la vocal y cuántas letras tiene la sílaba. Según esto, nos encontramos con las siguientes estructuras silábicas.

 

¿Cómo enseñar las estructuras silábicas?

Después de afianzar cada correspondencia fonema-grafema, combinamos esa letra con las vocales y con otras consonantes que hemos trabajado previamente empezando por las sílabas verdes (directas).

Sílabas verdes CV, están formadas por dos letras y la vocal siempre va al final “maaaaaa”.

 

Después de explicarlo jugamos con las sílabas verdes: Las formamos con letras de plástico y las leemos, seleccionamos en una lámina solo las sílabas verdes, las escribimos al dictado, etc.

Una vez afianzada esta estructura, introducimos las sílabas negras VC, están formadas por dos letras pero la vocal siempre va delante “aaaaaam”.

 

Las explicamos y jugamos con ellas del mismo modo, teniendo en cuenta que algunas letras no forman este tipo de sílabas (q, ch, ñ, v, ll, y, h). Utilizamos sobre todo (s, n, r, l, z, d, m).

Trabajadas ambas estructuras, diferenciamos sílabas verdes y negras partiendo de tareas orales para llegar a las tareas de lectoescritura.

– Mostrar una tarjeta verde o negra según la sílaba que escucha (se, es, un, un…). También al contrario, pensar y decir sílabas para que el adulto muestre la tarjeta.

– Escuchar palabras o ver imágenes y decir si la primera sílaba es verde o negra.

– Rodear sílabas escritas de color verde o negro y después leerlas.

– Clasificar tarjetas con sílabas en dos grupos según sean verdes o negras.

– Formar sílabas verdes y negras al dictado.

– Escribir sílabas al dictado en dos cajas diferentes, en una caja las verdes y en otra las negras.

 

Una vez afianzadas introducimos las sílabas rojas (mixtas) y tras explicarlas jugamos con ellas del mismo modo.

 

Cuando la letra trabajada puede formar sílabas azules (trabadas y complejas) también introducimos este tipo y lo diferenciamos de las sílabas rojas del mismo modo (tra-tar).

 

Por último, realizamos las mismas actividades de diferenciación mezclando todos los tipos de sílabas.

 

En general, este trabajo bien hecho favorece la comprensión de la estructura del lenguaje y, por tanto, la precisión al leer y al escribir. Aunque para llevarlo a cabo se recomienda utilizar siempre apoyo visual y materiales manipulativos.

Actividades de ejemplo para trabajar las estructuras silábicas.

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Te recomiendo utilizar letras magnéticas con vocales y consonantes en diferente color como las del ejemplo (algunas grafías no me acaban de gustar pero después de buscar mucho son las que considero más apropiadas).

Estas son las que yo uso: Letras magnéticas